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Más de 25 mil pescadores centroamericanos y sus comunidades dependen de la langosta espinosa del Caribe, una actividad que genera exportaciones por $140 millones de dólares cada año. Sin embargo, la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, y el impacto del cambio climático, ponen en riesgo severo la forma de vida de esas personas y la de la propia especie marina.

Ante ese desafío, como parte de ResCA, la Organización del Sector Pesquero y Acuícola del Istmo Centroamericano [OSPESCA] fomenta el desarrollo y la gestión de las pesquerías regionales y la acuicultura con un enfoque ecosistémico en Belice, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.

Horacio Rodríguez, coordinador general de ResCA, presenta así el Programa:

El objetivo es aumentar las capacidades a nivel regional y nacional de la pesquería de la langosta espinosa del Caribe para lograr su sostenibilidad y resiliencia climática, y garantizar un equilibrio entre los beneficios ecológicos y socioeconómicos de todos los participantes.

 

La trazabilidad como eje de la sostenibilidad

A la fecha, la trazabilidad para determinar el origen de la langosta es incipiente, lo que dificulta que se cumplan los requisitos del comercio internacional y que se garantice la seguridad alimentaria. Además, la gestión y la colección de datos de la langosta espinosa es inconsistente en todo el Caribe.

Por eso el programa se enfoca en fortalecer la trazabilidad de los productos pesqueros para que los países exporten sus productos a los mercados de la Unión Europea y Estados Unidos, reduciendo las prácticas comerciales ilegales y cubriendo la totalidad de datos sobre desembarques y esfuerzos pesqueros.

 

 

Manuel Pérez Moreno, coordinador de ResCA OSPESCA, explica la relevancia de la trazabilidad:

Otro desafío es la estandarización de la colecta y análisis de datos para fines de evaluación de las poblaciones, la cual se logrará a través del desarrollo y adopción de formularios estandarizados de datos de desembarques y de procesamiento de la langosta, y mediante la mejora de los lineamientos de colecta de datos de las pesquerías a pequeña escala.

Hablar un mismo lenguaje, insiste Manuel Pérez Moreno, es vital:

Una visión regional y la intervención de tecnología

El Programa, en los hechos, recupera los aprendizajes de ResCA en Belice, buscando la implementación de políticas públicas en materia de resiliencia de cambio climático que permitan la creación de un plan de manejo para la pesca de la Langosta Espinosa del Caribe.

Para ello, la tecnología cumple un papel fundamental para poder dotar de herramientas a todos los países que pertenecen a la región SICA [Sistema de la Integración Centroamericana]. Manuel Pérez Moreno nos habla de la visión regional del Programa y el uso de tecnología para potenciar el impacto:

ResCA trabaja por Ecosistemas Productivos Sanos para una Centroamérica Resiliente, a partir de soluciones basadas en la naturaleza y el esfuerzo colectivo de productores y actores económicos y políticos regionales. Juntos, #SomosResCA.

Consulta también:

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